Un lugar llamado Tepo

Aug 12, 2011

Una historia para compartir

Hay un lugar llamado Tepo


Cuando era pequeño mis papás solían decir ¡arreglesen y vamonos a la casa de la señora Sofia!. Después de un recorrido rápido por la carretera como en 45 minutos, en el carrito cabiamos mis papas, mis hermanos, un tio y mis dos abuelitos; llegabamos a una casa pequeña de madera pero con muchos árboles y plantas. En seguida nos recibía una señora mayor muy amable que nos saludaba y nos invitaba a pasar; nos sacaban sillas de madera en el patio dónde podíamos apreciar varios terrenos sembrados de maíz y alfalfa.

A lo lejos se veía la fachada de una iglesia, la señora llamaba a sus nietos quienes con sonrisas nos recibían, y nos decían que si queríamos ir a caminar. Mis papás decían quieren ir o se quedan, obviamente nos ibamos y comenzabamos a atravesar varios terrenos y en el camino cortabamos tejocotes, capulines hasta algunas veces nos invitaban a pasar a la milpa a refrescarnos un poco sobre la copa de un pirul y había un arrichuelo.

Saliendo del camino de terreno comenzabamos a caminar por una calle empedrada y la fachada se comenzaba apreciar más cerca, descubrimos que se trababa de un excolegio. Si te parabas enfrente de la fachada, veías una cruz de piedra, y podías apreciar un kiosko, unos restaurantes, con fachada blanca y a lo lejos un cerro.

En otras ocasiones que fuimos de visita nos comentaron que cuando llegamos por el puente grande de Cuautitlán también pasabamos por otros terrenos y habían sido, en la época prehispánica, parte de la ribera del lago de Zumpango. Siglos después, hacia el año 1890, se convirtió en un importante rancho lechero de la zona, el cual fue próspero hasta la década de los 60’s del siglo XX, sin embargo, la producción del alimento para el ganado trajo consigo la compactación y pérdida de la fertilidad de los suelos. En los 70’s se establece un vivero comercial conocido como “El Morro” destinado a la producción de plantas de ornato, empresa que no prosperó debido a las frecuentes heladas en la temporada de invierno. En esos hermosos terrenos hoy encuentras a Xochitla que es un parque ecológico.

Ahora que ya voy con mi esposa e hijos, se que esa fachada que me impresionó tanto corresponde al Templo de San Francisco Javier y ciertamente fue el Ex-colegio de jesuitas, hoy es el Museo Nacional del Virreinato que alberga una importante colección de la época colonial.

Y así a lo largo de infancia y juventud fui descubriendo la magia de este lugar gracias a venir a visitar a doña Sofia, que siempre nos abrigo en su casa y ha esos lugares que nos llevo, como Los Arcos del Sitio, San Mateo y ha una presa, que para otra ocasión te platicó. Ahora estamos a punto se salir que llevaré a mi familia a visitar de nuevo Tepo como la primera ves...

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